El
mal humor de niños suele ser un tema de preocupación para padres. Ya no le pones pañales a
tu bebé porque ha crecido y seguramente esperas que, con la edad, sea más comprensivo, disciplinado, alegre y tolerante a la educación que le das y el respeto que le impones para que sea luego un hombre o una mujer de bien. Sin embargo, te desconcierta que sucede todo lo contrario: tu niño siempre parece estar de mal humor. No te asustes si te enfrentas a este fenómeno por primera vez. Sus razones tienen.
Resulta que están experimentando las transformaciones propias de su crecimiento y cada día pueden despertar menos expresivos y dispuestos que antes, sentirse aburridos con frecuencia, mostrar inconformidad o un mal humor de esos que te acaban la paciencia.
Pero calma, todas las situaciones son controlables y hay que aplicar la sicología y derrochar el amor que les tenemos para estimular su alegría, fomentarles el auto control y contribuir al bienestar de esos príncipes y princesas que, sin darnos cuentas, ya van dejando su primera infancia.
Síntomas como la resistencia, actos que simulan mala educación, expresiones pesadas y hasta incontrolables con algunas “rabietas” suelen aparecer en la medida en que van creciendo, es parte de su desarrollo. No te sientas culpable ni pienses que te equivocaste en algo.
Incluso, algunos niños, aunque duerman las horas requeridas, despiertan geniosos y hasta suelen rechazar las muestras y mimos que les brindan. Otros hay que animarlos para que vayan al colegio. Cada pequeño tiene su propio ritmo y es, como decimos, un mundo aparte.
Las manifestaciones aparecen en algún momento del día, si no acontecen al levantarse. A la hora de vestirse, la comida o el juego se presentan los episodios de reclamación y te discuten o reprochan que todo lo haces mal, que no sabes guardar o cuidar sus cosas. Y este mal humor además del lógico proceso biológico de la edad puede tener otras razones, en la que debes detenerte un poco.
El mal despertar puede estar asociado a que el niño o la niña estén transitando por conflictos emocionales como el miedo, discrepancias con sus amiguitos, dificultades con el aprendizaje o no están bien de
salud (como incubando un virus, ingestas, mudas dentarias, amigdalitis). Igual tienen fundamento dificultades con las relaciones afectivas con los padres, alguna frustración, cambios de ambiente como una mudanza – que los desestabiliza mucho- y la ausencia de una mascota o familiar al que estén muy apegados.
La personalidad y la conquista de espacios de independencia son elementos y factores que provocan en los niños enfados, aburrimiento y conductas negativas. Esta evolución les pide que se superen y, la mayoría, no sabe cómo hacerlo. Los especialistas dicen que es muy fuerte y difícil crecer. Las bautizadas rabietas, a los dos años de edad, son comunes y propias y si tú les dices NO a cualquiera de sus expectativas o deseos se frustran y lo expresan con gritos, pataletas o inconsolable llanto.
Entre los 5 y los 7 años se agudizan estos hipos de mal humor y comportamiento. Convergen varias alteraciones físicas, psíquicas y sociales y el niño tiene la sensación de estar ante escalones o barreras frente a ese mundo adulto que les aproxima o quiere limitar sus acciones. El humor suele ser más inestable y necesita de ti mucha comprensión y apoyo.
Después de esta edad tu hijo dice con claridad lo que necesita, piensa y desea. Rechazan lo que no les gusta y lo cuestionan todo. Igualmente de ti depende que no sea un proceso traumático para ellos y el hogar, la
familia. Hay que evitar las disputas que tanto afectan la armonía y la paz. El diálogo, argumentado y tierno, conciliador, es imprescindible y eficaz. No imponer, convencer. El estrés puede hacer presa de todos y afectarles su salud y bienestar.
Calma, inteligencia y amor son las claves del éxito para que esa rebeldía natural del desarrollo de ganar la adultez sea un nudo de felicidad y comprensión para todos. En ti y en quienes les rodean está la magia de que mañana sea un hombre o una mujer equilibradamente feliz. Seguro que luego de estos tips sabrás sobrellevar mejor el mal humor de niños.